Educación a distancia

El mundo está en constante cambio, y los sistemas educativos deben de ser cambiados para poder adaptarse al sistema de vida de la población general, tomando en cuenta componentes sociales, laborales, económicos, etc.

Con la irrupción a gran escala de las nuevas tecnologías en la mayoría de procesos industriales, cada vez es menor el valor añadido a la habilidad de un operario manual. 

En cambio, la experiencia ha demostrado que la tecnología informática también demanda otros niveles de cualificación y competencia profesional; por ello, el analfabetismo informático, es una carencia importante de remediar si se desea avanzar hacia la sociedad del conocimiento. De esta forma, la necesidad de formación permanente es cada vez más prioritaria, pues el ciclo de vida útil de los conocimientos y habilidades que un trabajador cualificado requiere para su trabajo va en continua decadencia.

Los párrafos anteriores nos explican la importancia de la educación permanente, la cual podría ser beneficiada con un sistema de educación a distancia, como lo es la EAD.

La Educación A Distancia (EAD) ayuda a la democratización del acceso a la información, permitiendo la escolarización de personas que viven en zonas remotas, con grandes problemas de analfabetismo, compensando la ausencia de instalaciones o la falta de docentes; además permite el acercamiento a la educación a personas discapacitadas e incluso de adades más a vanzadas, dando a adultos que llevan una vida laboral activa, la oportunidad de acceder a información y capacitación, ya sea para buscar mejores oporunidades laborales, terminar sus estudios o cualquier otra situación similar. Ciertamente, en el ámbito de formación presencial han aparecido iniciativas de cursos, los cuales se imparten los fines de semana o en horarios nocturnos, pero estos requerirían de un desplazamiento geográfico, lo que podría evitarse con un modelo de educación a distancia. 

De esta forma, podemos decir que la EAD supone una solución eficaz ante la necesidad de la formación permanente, gracias a la autonomía de aprendizaje que posibilita con independencia de lugar, tiempo y ritmo de aprendizaje.

La calidad de esta forma de aprendizaje es comparable con la de los sistemas presenciales (según una investigación comparativa de la National Education Association en el año 2000) y éstos, incluso, pueden beneficiarse de los materiales didácticos como apoyo y reforzamiento a los conociemientos brindados, a menudo mejor estructurados y sistematizados a comparación de los sistemas banales. A pesar de todo lo ya anteriormente mencionado, la EAD conduciría al beneficio económico de escala que posibilita un coste menos elevado por alumno respecto al de la enseñanza presencial. Se salta de este modo una barrera más: la económica.

En mi experiencia personal, me siento bastante cómoda con este sistema; siento una diferencia notoria, puesto que siempre he llevado un estilo de vida constante y atareado, y esta modalidad es más flexible con mis horarios y condiciones; además de que recibo un aprendizaje ciertamente comparable a la escolarización presencial. Logro tomarme mi tiempo con las actividades, y puedo entrar a la plataforma a cualquier hora según mis posibilidades; de esta forma no solo puedo estudiar a mi propio ritmo, sino también puedo adoptar valores como la dedicación y la disciplina en un sistema más autodidacta.








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